viernes, 19 de noviembre de 2010

Homero

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Teatro griego

El género dramático nació a finales del siglo VI a.c. El teatro tenía una clara función social cívica.

La tragedia: el teatro griego tenía como finalidad hacer reflexionar al expectador sobre los problemas.Solían experimentar un sentimiento llamado catarsis (identificación con lo que esta sucediendo).


Los principales autores de tragedias son:



  • Esquilo: (525-456 a.c.) Fue el primero de los tres trágicos. Dio grandeza y esplendor a este género teatral. Una característica suya es prioridad a los diálogos. Su obra más destacada es Prometeo encadenado.



  • Sófocles: (495-406 a.c.) Es el más clásico de los tres y el que eleva la tragedia a la perfección. Entre sus obras más destacadas están Edipo rey y las traquianas.



  • Eurípedes: (480-406 a.c.) Fue menos valorado que Esquilo, pero fue el trágico mas popular en la época helenística. En su obra destaca las troyanas.




La comedia: Difiere bastante de la tragedia, su intención es divertir y criticar ciertos aspectos de su sociedad. Un autor Aristófanes (445-386 a.c.) domina la fantasía carnavalesca, el humor disparatado, la parodia y la bufonada. En sus obras destaca la presencia de fantasía, bullicio, sátira, chistes, cánticos y mucha burla. alguna obra destacada es Lisístrata, La asamblea de mujeres o La paz.


La comedia de Aristófanes era de tipo comedia antigua. Más tarde surgió la comedia nueva con obras costumbristas con personajes como el soldado fanfarrón, los jóvenes enamorados, el viejo, el avaro... este tipo de comedias las dominaba Menandro (342-292 a.C.) tuvo gran éxito.




La representación: Los actores eran todos masculinos (incluidos los personajes femeninos). Iban ataviados con vestidos lujosos en las tragedias y con ropas grotescas en las comedias. El coro llevaba un vestuario en función de la obra, llevaba a cabo danzas y cantos que e alternaba con los diálogos de los actores.





jueves, 18 de noviembre de 2010

Catulo




Nació en Verona, en la Galia Transpadana, en una familia influyente (su padre era amigo de Julio Cesar, al que Catulo sin embargo despreciaba, quizá a causa de la sequedad de su estilo literario).

Estudió en Roma pasando allí varias temporadas y al fin se estableció en el 62 a.C., introduciendose en los cenáculos literarios de sus amigos, los llamados despectivamente por Cicerón poetas neotéricos: Helvio Cinna, Licinio Calvo, Valerio Catón, Cornificio, Furio Bibáculo y los eruditos de Marco Terecio Varrón y Cornelio Nepote. Los neotéricos se caracterizaban, en primer lugar, por una gran afición a la poesía griega alejandrina de Calímaco y , en segundo lugar, por el deseo de cultivar una lírica redinada y concisa, de un perfecto acavado formal.



Se enamoró de una dama muy bella y licenciosa, Clodia, casada con Quinto Cecilio Matelo Céler, gobernador de la Galia Cisalpina, y hermana del tribuno de la plebe Publio Clodio Pulcro, enemigo de Cicerón. Clodia, sin embargo, que aparece en sus versos con un nombre de valor métrico equivalente, Lesbia (que declara la común afición de los amantes a la poetisa griega Safo de Lesbos), tras concederle sus encantos, le fue infiel a la primera ocasión y dejó a Catuño debatiéndose entre el odio y el amor, como expresa en su conocido dístico: "Odio y amo/ ¿Cómo es posible?/ No lo sé, pero siento que me ocurre y me atormenta".

De la violenta pasión que despertó en Catulo tardó en recuperarse a duras penas: " una sola salvación hay para ti: esto debe superarse. ¡Hazlo puedas o no puedas!". Pero la agonía se prolongó a merced de los arrepentimientos de la mante, mera excusa para nuevas y fallidas reconciliaciones: " con nadie más que conmigo dice mi amada que se unirá, ni aunque Júpiter mismo se lo pidiera. Eso dice: pero lo que dice la mujer enamorada a un amante conviene escribirlo en el viento y en el agua rápida". Fue una inspiración excepcional para uno de los corpora de lírica amorosa más intensa de todos los tiempos. Lateralmente, en sus poemas también se refleja una relación homosexual con un joven de nombre Juventio (poema XXIV). Murió a los treinta años de edad según algunos estudiosos.


La originalidad de Catulo consiste en haber sido el primero en haber iniciado la elegía romana consus rasgos específicos de subjetividad, autobiografísmo e intimidad, menos presentes en sus correlatos griegos.



CARMEN V
Vivamos y amemos, oh Lesbia mía,
y démosles menos valor que a un as
a las voces de los viejos severos.
Los astros pueden morir y volver;
muerta nuestra breve luz, deberemos
dormir una última noche perpetua.
Dame mil besos, seguidos de un ciento;
luego otros mil, luego un segundo ciento;
luego otros mil seguidos, luego un ciento.
Después, hechos ya muchísimos miles,
revolvámoslos, para no saber
ni nosotros, ni el malvado que mira
acechante, cuántos besos nos dimos.

CARMEN VI
Flavio, de tus deleites a Catulo,
si no fueran burdos e indecorosos,
hablar querrías, sin callar detalle.
Pero yo no sé qué puta febril
prefieres:¡tanto te apena decirlo!
Pues tú no yaces una sola noche
solo; tu cama aulla, sin quedar tácita
nunca, olorosa de algún sirio aceite
y guirnaldas; y quedan tus cojines
gastados, entre el chirriar que sacude
tu lecho, tan trémulo y fatigado.
Pues no sirve de nada que los crápulas
callen: ¿y por qué? Tus gastados flancos
delatan todas tus obscenidades.
Dinos qué tienes de malo y qué tienes
de bueno, pues quiero llevarte al cielo,
con tus amores, en estos versitos.

CARMEN XCIX
Juvencio, te robé un furtivo beso
-a ti, que eres de miel- aún más dulce
que la ambrosía dulce. Pero no lo hice
impunemente: recuerdo haber quedado
crucificado en alta cruz, y haber
tratado con gran llanto de borrar
un poquito tu áspera crueldad.
En cuanto te besé, tus parvos labios,
mojaditos por gotas incontables,
te limpiaste con todos tus deditos,
para que no quedara nada en ellos
de mi saliva infecta de orinada
loba. Además, me diste al Amor cruel,
¡ay de mí!, sin cesar de atormentarme,
para tornar aquel besito dulce
en un beso más triste que el más triste
eléboro. Si impones al amor
desgraciado tan grande pena, nunca
más habré de robarte beso alguno.